Mágicamente real

Hay momentos en la vida, en los cuales nos damos cuenta de la realidad.
Una realidad muy distinta de la que nos imaginámos, ya que al parecer la vida no es tan ¿mágica?

Aunque ciertamente sobrevaloramos el significado de mágico, es cierto que mientras caminamos no vuelan chispitas que cambian de colores, ni mucho menos poder ser invisibles, bueno, ahí tal vez me equivoque.

Es que a veces son los pequeños momentos, sí, volvamos al cliché, pero es la verdad, son los pequeños detalles.

Son los besos, los abrazos, es el saludo de un desconocido, es una charla hasta las tantas, son los atardeceres, son los ameneceres, es escuchar el viento en una noche de verano, son la personas.
Las personas, esas que van y vienen, y que al final del camino quedan unas pocas, pero he escuchado algo como que todas las personas se llevan algo de nosotros y dejan algo de si mismos, y es verdad.
También es verdad que muchas de esas personas nos han hecho llorar, nos han hecho sufrir y volvemos a decir : “Ojalá nunca lo hubiera conocido”. Pero ciertamente era necesario hacerlo, era realmente necesario conocerlo, porque es la mejor manera de remacharnos la cabeza en el muro, es la manera en la que tropiezas una, y otra, y otra vez con la misma piedra, por el simple hecho de que le quieres. O le necesitas, y la verdad es que a estas alturas ya no sé cuál es peor.
El hecho es, que en general son esas las personas a las que les tenemos que dar las gracias, son esas, y aunque tal vez no sea por su excelente conducta, sino por el simple hecho de que en esos momentos en los que caes, y piensas que estás completamente perdido, es donde te encuentras, a veces solo, a veces acompañado.
Es que de los peores momentos, es en donde aparecen las mejores personas, esas tan humanas que se tiran a un costado y quedan en silencio por horas mientras te desahogas, esas que te comprenden más allá de las coincidencias, es que son esas, esas con las que luego de un tiempo y unos cuantos potes de helado, y uno que otro trago, solemos llamarles amigos.

Así que gracias, gracias a ti por desmoronarme por completo, por ser más que una hermosa ola, tan hermosa que llegó a ser un tsunami, y por naturaleza destruiste todo a tu paso.
Gracias, gracias por dejarme sola, gracias por mostrarme mi peor imagen, gracias por demostrarme que no todas las personas estarán siempre, gracias por traicionarme, gracias por todo el daño que me hiciste, porque después de todo encontré algo mejor, me encontré a mí misma.
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