El arte de querer y que te quieran.

Me pasó que estaba revisando mi móvil y de repente aparece en la burbuja de chat el nombre de una persona con la cuál hace un tiempo no hablaba.
Cuestión de que ver ese nombre me hizo rebovinar un poco.
Así es que me acordé de los lindos momentos que he vivido, y de los que he visto que los demás viven.
Ya saben, las risas cómplices, los apretones de mano, los abrazos, las caminatas, las sonrisas a milímetros, y entonces llegué a que querer, sí es un sentimiento, pero querer y que te quieran es un arte.
Es fácil querer a la persona “equivocada”, y digo con comillas porque cada persona llega por un razón, por lo tanto no es la persona incotrecta, si no que no es el momento, el tiempo, la hora y las ganas justas, y por eso las cosas no funcionan, ya saben mucha ciencia, muchos números, muchos problemas y pocas soluciones.
Y que te quieran, bueno eso es un dilema, aunque siempre nos pasa con ese tío que siempre lanza un comentario de aquellos que te deja nulo, pero que tú, si bien le aprecias no lo haces con la misma intensidad con que lo hace la otra persona, vuelvo a repetir demasiada ciencia. Y no, no es que no me guste, de hecho es de mis materias favoritas, pero es que me tiene en la vuelta buscarle resultados a ecuaciones sin soluciones, ¡y que para colmo dan más problemas!
Bueno como sea, ya me estaba llendo por las ramas, el caso es que querer y que quieran, todo al mismo tiempo es una arte, es una creación del ser humano que expresa, que siente, y eso es lo que pasa cuando encuentras a la persona que es tu lienzo en blanco, que expresa tu libertad, entonces enhorabuena, lo has pillado, tu eres el arte.
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